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Fereyabend y las ciencias: algunas ideas sobre método..


Jaime Yanes Guzmán
Siguiendo a Feyerabend (1989), podemos señalar que los científicos tradicionales por lo general no ponen en duda sus supuestos desde los cuales inician sus investigaciones, y los métodos ligados a ellos no son cuestionados como si fuesen los procedimientos lógicos que naturalmente les corresponden. Reducen la investigación, como podemos observar en las Tesis de Postgrados (Magister y aún Doctorados, y en este último caso gravísimo!), a supuestos Marcos Teóricos reducidos a diseños “metodológicos” como si ellos fueran el centro de la investigación, y no los sucesos que de veras nos interesan y que son enunciados pomposamente en los títulos. Pero, vaya que sorpresa! Las tesis no son más, en general, que esos llamados diseños de un Marco Teórico que ya hace tiempo dejó de serlo.
Las llamadas investigaciones con las cuales nuestros postgradistas buscan alcanzar ubicaciones académicas importantes en las universidades, parten con estos métodos experimentales sin siquiera haber demostrado una hipótesis o postulado con sus diversas variables, sino que para peor, plantean la verificación como si fuera la demostración, no permitiendo entonces que determinadas concepciones teóricas influyan en esas investigaciones experimentales, ignorando que lo experimental no hace otra cosa sino que coincidir con esos supuestos teóricos.
Pero aún entendiendo que toda investigación debe partir de postulados y no de investigaciones experimentales, las primeras además siempre se encuentran cercadas en algún momento de su desarrollo, por anomalías o perturbaciones del entorno que no se corresponden con ellas. Estas contradicciones se presentan aún en el mismo momento en que se plantean los fundamentos teóricos de la investigación. Pero si no fuera así, en algún espacio del trayecto de lo investigado y aprobado como circunstancialmente “la verdad”, ella se ve entorpecida en su desarrollo por estas perturbaciones.
¿Qué hacer entonces? Fereyabend recuerda a Popper en sus aciertos para definir lo que es racional y lo que es irracional. Nos indica que es racional superar una teoría cuando ella –válida en un momento- entra en fuerte conflicto con la realidad que nos circunda. Irracional sería mantenerla. Pero el autor que analizamos nos recalca con fuerza que la ciencia es transformada por muchos  malos académicos (magister y doctores) en mitos, en religión no discutida, en dogma aceptado obligatoriamente, en Buena Nueva que permanece años y años ordenando un mundo que ya cambio (se enseña administración cuando ya pasamos a la gestión), ciegos a lo que sucede en el entorno, sordos a los cambios constantes de la realidad.
Nuestros investigadores aseguran tener éxito “imitando” la realidad a través de lo que denominan método científico, dejando de lado todo lo que aparece como “subjetivo”, término con que descalifican aquello que se parezca a postulados científicos que proponen teorías con los cuales se pueden observar nuevos aspectos del desarrollo de nuestra sociedad y del propio planeta, que se vea ahí, donde antes no se veía.
Feyerabend sostiene que no hay saltos en el vacío cuando se producen los descubrimientos, porque hay lógica y racionamiento en ellos, se construye sobre ciertas coherencias. Pero también hay elementos subjetivos, personales. Pero esta teoría, para explicar un cosmos o una sociedad que se va moviendo de lo simple a lo complejo, necesita teorías complejas. Feyerabend, para sostener  su propuesta recuerda a Chiang-Tsé, que señala que lo más probable es que lo fundamental de la existencia no tenga una forma fija o definitiva, más aún, que no sea ninguna de las partículas llamadas actualmente elementales.
Recurre además a Bohr quién nos induce a pensar en forma compleja al señalar que todos los elementos que suponemos son los existentes, están sujetos igual a la duda. No hay, según éste último, una última palabra, sino aspectos distintos del mismo problema tratado.
Las teorías complejas se demuestran a través de pruebas indirectas. Y estas pruebas indirectas condicionan la creación de los instrumentos necesarios. En fin, las teorías complejas determinan las pruebas, los instrumentos a utilizar y, además, preparan a los observadores en su observación.
Y a partir de aquí ¿cuál debe ser el rol del profesor en el aula? El profesor –según Feyerabend-debe transformarse en un tutor, en un guía que muestre a sus alumnos o aprendices  a los sucesos en su perspectiva de desarrollo constante, limitándose a entregarles teorías de gran complejidad y guiándolos para que ellos decidan cómo encontrar los aspectos diversos que van caracterizando el transcurrir de los sucesos en su camino al futuro, alejándolos de las propias convicciones que él tiene como profesor, a que no reproduzcan sus propias “manías”.

Jaime Yanes Guzman
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